Benissa ha preservado con acierto su centro histórico para ofrecer al visitante el placer de pasear entre sus muros blancos, sus ventanas enrejadas y sus balcones.
Destaca especialmente la Lonja de la Contratación, un edificio compuesto de tres cuerpos con una arcada de sillería de tres ojos en su planta inferior. Se construyó en el siblo XV y pronto se convirtió en el centro activo de la villa.
El Ayuntamiento ocupa actualmente el espacio que antaño ocupaba el llamado Hospital de los Pobres, no muy lejos del palacete en el que desarrolla su actividad el Centro Municipal de Cultura, entre la calle Desamparados –con sus portalones tallados y sus rejas forjadas- y la Plaza de Jaime I.
Uno de los símbolos de Benissa es el monumento al Riberero que aparece en posición orante debido a la costumbre que estos tenían de rezar cara al pueblo en el último punto del camino desde donde se divisaba Benissa.